A juicio de Menéndez, si bien la mayoría de los profesionales puede aprender a vender tras un entrenamiento típicamente corto, de alrededor de una semana, hay quienes sin ninguna preparación "son capaces de logros impresionantes, por su personalidad y recursos naturales en las relaciones interpersonales". Según el experto, es precisamente esta última habilidad la que más deben potenciar las personas que trabajan en esta área, pues permite interpretar correctamente las reacciones de los clientes.
"Hay que aclarar que hay muchos tipos de venta, como la destinada al consumo masivo, ventas industriales, ventas consultivas, entre otras. Cada tipo de venta tiene características especiales, pero en todas es muy importante interpretar correctamente las percepciones del cliente", señala. "Luego el vendedor tiene que ser una persona motivada por sus logros, que le gusten los retos y que conozca muy bien el producto o servicio que está vendiendo",
Dado que la profesión está destinada a realizar la venta de todo tipo de productos y servicios, desde los más simples hasta los más complejos, según cada organización y sus preferencias existen muchos perfiles. Es importante señalar que algunos de dichos rasgos son indispensables, tales como: expresión oral fluida, extroversión, simpatía, buen trato, inteligencia aplicada a la actividad, deseos de aprender, entre otros.





